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octubre 4, 2017La sexualidad después de la maternidad
Aquí os dejo un artículo que escribí para la revista Malicieux Magazine 🙂
No debemos presionarnos a nosotras mismas intentando ser la mujer, madre, trabajadora y pareja perfecta, porque sería exigirnos demasiado.
Algo bastante frecuente cuando una mujer da a luz es abandonar su sexualidad a un segundo plano. Esto tiene que ver con un conjunto de circunstancias: falta de tiempo para pasarlo con la pareja, cansancio acumulado al tener que estar pendiente del bebé todo el día, cierta incomodidad respecto al propio cuerpo tras dar a luz, y en muchas ocasiones, también ciertos roces entre la pareja al no coordinarse respecto al cuidado del bebé: le regañas demasiado, o eres demasiado blando, o no juegas mucho con él…Otra cosa que también notamos es como nuestro deseo sexual se encuentra mucho más disminuido que antes.

En estos casos es muy importante tener en cuenta lo siguiente:
1. Si no buscamos el más mínimo hueco para tener un momento de intimidad con nuestra pareja, no va a venir solo. Esto quiere decir que debemos propiciar ciertos encuentros, ya no puramente sexuales, sino para fomentar la comunicación y seguir cultivando la pareja. Ahora tenemos nuevos roles debido a nuestra maternidad o paternidad, pero eso no implica que nuestros roles como pareja y amante deban desaparecer. Nuestra misión consiste en intentar compatibilizar estas áreas de nuestra vida, aunque resulte complicado.
2. Tener en cuenta que nuestra pareja, además de ser el padre o madre de nuestros hijos, es también nuestra pareja. Aunque suene redundante creo que es importante incidir en esto porque para muchas personas cuando su compañero pasa a ocupar además este rol adicional de padre o madre parece perder ante nuestros ojos cierto encanto sexual y erotismo, y eso hace que lo percibamos y nos relacionemos de otra manera. Hay que saber contextualizar en qué momentos está ejerciendo el rol de padre o madre, y en cuales el rol de pareja afectiva y/o sexual.
3. Respecto a la incomodidad que sentimos a menudo con los cambios que se producen en nuestro cuerpo tras el parto, especialmente a nivel vaginal y de suelo pélvico, es importante que nos concienciemos en entrenarnos haciendo ejercicios de Kegel y adquiriendo si nos apetece unas bolas chinas. De esta manera mantendremos nuestro músculo pubococcígeo ejercitado y en forma, algo que supone una importancia especial cuando además acabamos de dar a luz.
4. Es importante encontrar momentos para estar a solas y autoestimularnos. Al igual que resulta de gran importancia dedicarle tiempo a la pareja, también lo resulta dedicárnoslo a nosotras mismas. El deseo sexual no va a aparecer solo de la noche a la mañana, pero si comenzamos a intentar hacer un pequeño hueco en nuestra ajetreada agenda, cuando el niñx esté acostado y tengamos la oportunidad de darnos un baño (por ejemplo), podemos aprovechar el momento para masturbarnos y cultivar de esta forma nuestra sexualidad a nivel individual.
5. Otro factor importante a tener en cuenta cuando nos planteamos mantener relaciones sexuales (a solas o en compañía) es la utilización de lubricante. Esto no tiene por qué producirse en todas las mujeres, pero si bien en una gran mayoría ocurre, y es que tras el parto notamos un exceso de sequedad vaginal que hace que el encuentro sexual sea más dificultoso e incómodo en ciertas ocasiones.
Esto se debe a que nuestros niveles de estrógenos descienden tras haber dado a luz. Es una cuestión de tiempo que nuestra vagina vuelva a la “normalidad”, pero de igual manera tiene una fácil solución mientras suceda, y es echar mano al lubricante en la modalidad que prefiramos (agua o silicona, diferentes sabores, efecto frío o calor… ¡o incluso probarlos todos!)
6. El deseo sexual reducido también tiene una gran justificación: los estrógenos. Una vez más son nuestras hormonas las que nos delimitan en este sentido, pero eso no quiere decir que todo dependa de ellas. Si bien se produce un notable descenso tanto de estrógenos como de testosterona, está en nuestras manos comenzar a trabajar en nuestro deseo y cultivar nuestra vida erótica.

También hay que tener en cuenta que cada persona y cada pareja necesita su tiempo. No debemos presionarnos a nosotras mismas intentando ser la mujer, madre, trabajadora y pareja perfecta, porque sería exigirnos demasiado.
Tras dar a luz se producen muchos desajustes a nivel hormonal, físico y psicológico, y eso requiere cierto ajuste posterior. Es necesario descansar y dedicarle tiempo a cuidarnos para poco a poco ir sintiéndonos de nuevo como la persona que éramos antes de dar a luz, pero con un nuevo y apasionante cambio: la maternidad.




